Argentina y la oportunidad de ser protagonista en el mercado de autos eléctricos

En agosto, el 9% de la producción de vehículos a nivel mundial fue electrificada. La industria tiende hacia tecnologías más amigables con el medio ambiente.

El dato solo confirma lo innegable, un proceso que se volvió “irremediable”. En ese escenario, la Argentina tiene la oportunidad para ser un competidor global. Si se logra el diálogo y consenso, el país puede establecer las bases necesarias para ser productor pujante de esta nueva tecnología.

Soy un convencido de que la Argentina tiene potencial, solo tiene que dialogar y buscar consenso. Hay que mirar más allá y trabajar para desarrollar la tecnología en el país. Un paragolpes cualquiera de nuestros autos vale US$80, mientras que un estéreo vale US$600. Si no vamos a desarrollar esa tecnología, probablemente nos convirtamos en importadores de autos electrificados. Por eso, este es el momento de buscar a los proveedores, empezar a trabajar y pensar más ampliamente”, sostuvo Daniel Herrero, presidente de Toyota Argentina.

Ejecutivos de la industria automotriz conversaron sobre las condiciones que tiene (y le faltan) al país para ser parte de esta revolución global. Durante el evento “Movilidad: los desafíos de una era autónoma y sustentable”, los panelistas coincidieron: el futuro de los automóviles es autónoma, amigable con el medio ambiente, híper-conectada y accesible.

Hay muchas oportunidades potenciales en la Argentina. Pero la única solución es la colaboración y el diálogo, tanto con el Gobierno, como con los sindicatos y todos los jugadores de la industria”, coincidió Thomas Owsianski, presidente y CEO de Volkswagen Group Argentina.

Para Herrero, si bien las empresas se están encaminando para ser carbono neutral, cada región es diferente. Por ejemplo, en Costa Rica, un país con distancias cortas y energías renovables, es más fácil cambiar a un vehículo eléctrico como solución. Pero eso no se aplica en todos lados.

La Argentina tiene el 62% de su matriz energética térmica. Si mañana todos migráramos a autos eléctricos, además de que nos faltaría la energía, la contaminación sería mayor. Por eso tenemos que trabajar en el desarrollo conjunto, entender hacia dónde va la infraestructura del país, qué queremos hacer. Queremos ponernos de acuerdo para que funcione rápido y seguir siendo uno de los 22 países que producen autos y ser uno de los mejores en términos de esa innovación que se viene por delante”, agregó.

Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina, consideró que los autos con tecnología híbrida van a crecer más rápidamente en el país por su infraestructura. “Básicamente es combinar un motor de combustión interna, con un motor eléctrico. Entonces, se tiene esa eficiencia de consumo y tiene uso de batería para funcionar. Cómo capacitamos a toda la cadena de valor hacia esas nuevas tecnologías es fundamental para la transición”, explicó.

La inversión es otra de las claves. Uno de los anuncios más recientes fue el de Ford, por US$580 millones para su planta de la ciudad bonaerense de Pacheco, donde traerán tecnología a nivel global para una nueva generación del modelo Ranger que se lanzará en 2023. “Parte de todas las transformaciones es la inversión, estamos apostando fuerte en nuestro portfolio para tener opciones electrificadas y eléctricas. Por ejemplo, hay productos icónicos como la F50 que tienen una completamente eléctrica, abrís el capot de adelante y es un baúl”, indicó Galdeano.

Otro caso es el de Volkswagen, que invirtió US$70.000 millones a nivel global para desarrollar 70 vehículos eléctricos diferentes. Según las proyecciones de la compañía, dentro de cinco años estarán vendiendo más de tres millones de autos eléctricos. “Tienen que ser amigables con el medio ambiente, pero también es importante que sean accesibles para muchas personas, no solo para un pequeño segmento”, consideró Owsianski.

El Presidente y CEO de Volkswagen Group Argentina agregó que el cambio hacia la sustentabilidad tiene que atravesar a toda la cadena y “no solamente a los vehículos, que es bastante fácil”. El desafío es que todo el proceso productivo, proveedores y concesionarias incluidas, estén alineadas con la misma visión, algo que “depende mucho del país”. En ese contexto, hoy la industria automotriz “no está atravesando una transformación, sino una revolución”.

Los autos que hoy se están pensando para el mañana se conducen solos, son sustentables y están conectados con todo su alrededor, casi “como si fuese un celular”. Por eso, para Herrero, en los próximos cinco años la industria automotriz atravesará más cambios que en los últimos 100. “Están camino a ser una plataforma y no un commodity de acero. En ese sentido, la Argentina tiene que seguir dialogando con el Gobierno, seguir trabajando en conjunto en la ley de electro movilidad, porque eso le va a permitir a todos los que estamos fabricando en el país ser parte de este proceso global y seguir generando el crecimiento y generación de empleo que tanto necesitamos”, concluyó.

La Nación

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